domingo, 18 de enero de 2015

Domingo 18 de Enero

El gobierno argentino difundió una declaración por el ataque a la editorial de la revista francesa, muy indefinido, ambiguo y, como en todo su accionar, mentiroso.
Representantes de su más íntimo círculo, atacaron directamente a Francia y a Occidente en general, es decir difundieron el mensaje oficial desde atrás de escena.
Si volvemos el tiempo atrás, hasta abril de 2008, recordaremos las expresiones vertidas en relación con las caricaturas de un genial y excelente maestro de la profesión don Hermenegildo Sábat, que la dibujó el momento en que estaba atravesando y ella, descontrolada, aseguró que hasta era un mensaje "cuasi mafioso".
Ya estábamos en tiempos donde este gobierno declaraba que todo aquel que pensaba y comunicaba de distinta forma a la de ellos, era golpista, mentía o difamaba.
La pregunta que se hacía en ese momento es si este gobierno era democrático o como tantos otros ejemplos, usaron los votos que se necesitan en la democracia para asumir el gobierno y desde allí cambiar este sistema por la dictadura y la "votocracia", Hay demasiados ejemplos y el lector podrá recordar los suyos.

Con respecto al ataque de los asesinos a los hombres de la editorial, debo decir que lamento que hayan muerto. Me hubiese gustado que los capturasen vivos para poder asistir y ver que, luego de la concentración de casi cuatro millones de personas en toda Francia, con muchos jefes de gobierno unidos marchando por Paris, con funcionarios de máximo nivel y embajadores, en una manifestación ejemplar se repudió el atentado, demostrando que el objetivo del ataque fracasó.
Eso da esperanzas para el mundo.

Al contrario, los personajes de este gobierno y sus íntimos, seguramente están maldiciendo el accionar de las fuerzas de seguridad francesa y su rápida resolución, como así también la respuesta de los países occidentales.

En relación con las caricaturas publicadas por la revista francesa, me pregunto si era necesario seguir usando el tema como ariete para golpear.
En realidad a quién estaba ridiculizando ¿A los musulmanes, a Mahoma, a los terroristas?
¿O era simplemente para mantener una línea que le producía ingresos de dinero por ser políticamente incorrectos?
No he visto muchas de sus caricaturas, ni sigo su pensamiento editorial como para entenderlos.
De todas formas, vaya mi aprecio por expresar sus ideas en forma libre.
Y acompaño el pesar de los que entendemos que la libertad de expresión, de pensamiento y de acción son primordiales en un mundo civilizado, por el fallecimiento de los dibujantes, editores, policías o personal de cualquier oficio que hayan muerto por el accionar del terrorismo y sus colaboradores.

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