miércoles, 1 de abril de 2015

Miércoles 1 de Abril en Argentina

Los paros nunca sirvieron de mucho.
Se muestran las garras dos enemigos enfrentados y no se soluciona nada.
En este caso, en este país, tratar de hablar con los personajes que ocupan las áreas de gobierno es imposible. Jamás dialogan; son narcisistas y sólo se miran, se quieren y se escuchan a si mismos.
Le hacen creer a los incautos que el gobierno que ocupan se hace cargo de los problemas de la gente.
Pero resulta que esto no es más democracia sino que se trata del reino de la mentira.
Son profesionales de la mentira, como dice una canción.
El gobierno no acepta la realidad. Miente. Armó una estrategia para defender esa mentira en forma permanente.
La gente está hartándose. Lo demostró ayer.
En lo personal no me gustaron nunca los paros. Tampoco ahora. Siempre consideré que el reclamo debe hacerse civilizadamente y lo hacía fuera de hora de trabajo. Pero en el trabajo siempre traté de ser el mejor. Luego, reclamaba lo mío.
El país se detuvo. Se detendrá en poco tiempo más, por 36 horas; o por 48. ¿Se ganará algo?
Si quieren derrotar al gobierno en las paritarias pidan que los sueldos no aumenten más de  $ 15000. De esa forma, ahogarían al gobierno. Pero... ¿cuál es el objetivo? ¿Qué quiten el impuesto a las ganancias?
Si este gobierno necesita el dinero para tapar los agujeros que provocaron con su nefasta política económica durante 11 años. La fiesta alguien la tiene que pagar.
Ellos ya están forrados y no soltarán un centavo. Entonces, la fiesta la tendrán que pagar los que festejaron con ellos. Los que compraron la mentira. Los que aún sin festejar, tuvimos que vivir con esa mentira. Todos. Menos ellos. Porque ellos son "intocables", son "puros", casi "etéreos" en su misoginia avanzada.
El paro de ayer estaba organizado por personas que acompañaron esos primeros años del derroche y ahora quieren despegarse pues se dieron cuenta de que los que debían proteger son los que deberán pagar el gasto. Tarde, pero al menos se dieron cuenta y cambiaron.
El gobierno mientras tanto, sigue en su tenebroso derrotero,

Ayer también se juntó una dupla oscura, por un lado un locutor pagado por este gobierno para decir cualquier cosa y adornarla con palabras supuestamente cultas, y el hijo de la reina. En ese informe - pues no puede calificarse de entrevista - el hijo negó la existencia de cuentas a su nombre y pregunta quién puede creer semejante cosa. Hay una vieja, muy vieja, leyenda sobre el pastorcito y el lobo. Este gobierno se caracterizó y sigue caracterizándose por la mentira: ¿por qué le tendré que creer a ese muchacho, que no trabaja, ni estudia, sino que permanece en la oscuridad como un siniestro fabulador y conspirador, que lo que él dice es verdad? ¿Alguna vez habló de Báez, de C. López, de Boudou, del desastre que hicieron las madres de plaza de mayo con la fortuna que despilfarraron, de la inflación, de la inseguridad, de la fortuna que amasó su padre que como buitre quitaba las casas a los propietarios que no podían pagar sus hipotecas, o cómo hicieron sus padres para vivir como millonarios con sueldos del estado? ¿Merece ser escuchado? Y si se lo escucha ¿hay que creerle?

También ayer martes 31 se vio otra muestra de lo que es la justicia para el gobierno K y la actuación del exjuez de la Corte Suprema, el doctor Zaffaroni al dejar en su puesto al juez de garantías López.
No hizo su trabajo. ¿Ni una observación?
Él mismo admitió que tiene muchos expedientes y los firma. ¿Eso es justicia?
Señores: ¡ese juez no puede ejercer su cargo!
Déjenlo como escribiente, si no lo quieren echar. Quizá para eso...
Ese señor ¿estará capacitado para atender una caja en un supermercado de barrio? Si llegan cinco clientes juntos ¿estaría capacitado para cobrarles?... ¡Y maneja un juzgado!
Este gobierno seguramente lo nombrará mañana candidato a ser miembro de la Corte Suprema.

Estamos mal, pero seguimos peor.