miércoles, 28 de enero de 2015

Cambio



Reflexiones sobre un mundo en el que no viviré

La vida transcurre en el presente, como siempre lo hizo, con dificultad.
En algunos lugares del planeta la vida es algo más llevadera pues hay paz y esperanza.
En otros, lamentablemente los más, se vive el presente sin poder siquiera parpadear, en tensión, sin paz y con la sola esperanza de que los tiempos cambien para bien.
El problema es grave si se lo ve desde un punto externo.
No es sólo África. Tampoco sólo el Lejano Oriente. No es Europa, ni Cercano Oriente.
El ambiente en América está cada vez más difícil.
Mucha gente piensa que la raíz es la economía, pero minimizan el problema, grave, de la falta de educación y cultura.
América está mal, por un proceso educativo y cultural degradado a lo largo de los últimos años.
La influencia de personajes que se erigen como salvadores, paternalistas, hacedores de milagros, e iluminados hacen de la sociedad una simple masa amorfa y la vuelcan a su servicio y placer.
El poder por el poder mismo, eso es producto de la ignorancia, de la falta de educación; de una educación en libertad y para el progreso de la gente, para ponerla al servicio de sus intereses personales y egoístas.
Ejemplos sobran en la región: Castro, Perón, Guevara, Chávez, Maduro, Kirchner, Correa y algunos más solamente por nombrar algunos dentro de los últimos 60 años y en la región de Sud América.

¿Es tarde para un cambio?
Quizá no lo sea, aunque debemos aceptar la dificultad para emprender ese cambio.
En varios países de América los gobiernos han paralizado y retrasado todo, formando una estructura intrincada que destruye la vida fuera de su círculo.
Esa vida en libertad que se produce fuera del círculo permitiría un crecimiento de los hombres y por ende de la humanidad toda. Esa libertad bien entendida destruiría prontamente las ambiciones personalistas de esos gobiernos.

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