miércoles, 31 de diciembre de 2014

Final de año en Argentina



Las personas que conforman el gobierno argentino, ya está demostrado, están más cerca de la delincuencia que cualquier gobierno anterior.
La mentira es su raíz. La psicopatía es el síntoma común. Y el odio es su ingrediente especial que lo caracteriza.
Esto sería algo pasajero si en las próximas elecciones al ganar la oposición el cambio de mando, provocase un cambio de actitud social general. Sería ilusorio que esto suceda. El mal provocado está inserto en algún porcentaje de la sociedad y estos sectores son los que precisamente menos producen, sino que siempre se dedicaron a provocar, a romper, incluso a matar para dañar el crecimiento, como lo han hecho colocando bombas o secuestrando y matando militares en placares. Son esos sectores que hacen politiquería, viven de prebendas, con  favores a cambio de presencia, aplausos o aprietes al libre pensador.
El resentimiento antecede las acciones de ese sector social.
Pasarán varias generaciones para que esta sociedad pueda tener algún futuro de crecimiento.
La calabaza no se transformará en carroza por acto de magia.
El problema cultural es grave y es la base de la democracia.
Los maestros no están capacitados para hablar de democracia. En este momento el sistema premia el adoctrinamiento, el facilismo y la manipulación.
Los planes que deberían formar a esos maestros o profesores, están en función de la nada misma y poco pueden generar si están vacíos de nacimiento. Como resultado, los futuros maestros instruirán de vacío a las próximas generaciones. Más vacío, menos crecimiento y más manipulación.
La tarea del próximo gobierno y sus siguientes será titánica; pero será la única esperanza para seguir viviendo en esta zona del planeta.
El fracaso general de este gobierno actual es extremo. Todos los puntos que se puedan evaluar tienen resultado negativo.
Lo único que pueden mostrar como positivo son sus cuentas bancarias, principalmente las secretas bóvedas.
2014 un año para recordar para evitar su repetición. El periodo 2003/2014, debe servir a las generaciones futuras como claro ejemplo de la decadencia moral, intelectual, cultural, económica y hasta social.

Queda la esperanza de que 2015 traiga esperanzas con la llegada de justicia para los delincuentes kirchneristas, con el arribo de un gobierno que pretenda retomar la democracia abandonada hace once años y lleve a la sociedad a un futuro de esperanza, trabajo y crecimiento.

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