Las personas que conforman el gobierno argentino, ya está
demostrado, están más cerca de la delincuencia que cualquier gobierno anterior.
La mentira es su raíz. La psicopatía es el síntoma común. Y
el odio es su ingrediente especial que lo caracteriza.
Esto sería algo pasajero si en las próximas elecciones al
ganar la oposición el cambio de mando, provocase un cambio de actitud social
general. Sería ilusorio que esto suceda. El mal provocado está inserto en algún
porcentaje de la sociedad y estos sectores son los que precisamente menos
producen, sino que siempre se dedicaron a provocar, a romper, incluso a matar
para dañar el crecimiento, como lo han hecho colocando bombas o secuestrando y
matando militares en placares. Son esos sectores que hacen politiquería, viven
de prebendas, con favores a cambio de
presencia, aplausos o aprietes al libre pensador.
El resentimiento antecede las acciones de ese sector social.
Pasarán varias generaciones para que esta sociedad pueda
tener algún futuro de crecimiento.
La calabaza no se transformará en carroza por acto de magia.
El problema cultural es grave y es la base de la democracia.
Los maestros no están capacitados para hablar de democracia.
En este momento el sistema premia el adoctrinamiento, el facilismo y la
manipulación.
Los planes que deberían formar a esos maestros o profesores,
están en función de la nada misma y poco pueden generar si están vacíos de
nacimiento. Como resultado, los futuros maestros instruirán de vacío a las
próximas generaciones. Más vacío, menos crecimiento y más manipulación.
La tarea del próximo gobierno y sus siguientes será titánica;
pero será la única esperanza para seguir viviendo en esta zona del planeta.
El fracaso general de este gobierno actual es extremo. Todos
los puntos que se puedan evaluar tienen resultado negativo.
Lo único que pueden mostrar como positivo son sus cuentas
bancarias, principalmente las secretas bóvedas.
2014 un año para recordar para evitar su repetición. El
periodo 2003/2014, debe servir a las generaciones futuras como claro ejemplo de
la decadencia moral, intelectual, cultural, económica y hasta social.
Queda la esperanza de que 2015 traiga esperanzas con la
llegada de justicia para los delincuentes kirchneristas, con el arribo de un
gobierno que pretenda retomar la democracia abandonada hace once años y lleve a
la sociedad a un futuro de esperanza, trabajo y crecimiento.
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