Ayer habló la presidenta de Argentina. Lamentable.
Recuerdo que cuando el expresidente de Estados Unidos Ronald Reagan luego de haber dejado el cargo, se difundió oficialmente que sufría de Alzheimer, se planteó (allá) la posibilidad o necesidad de hacer un seguimiento en la salud de un presidente; salud tanto física como mental, pues no se sabe desde cuándo lo sufría y cuáles fueron los primeros síntomas.
El riesgo de que una persona pueda sufrir una enfermedad como esa y esté al mando de un país puede ser grave no solamente para los ciudadanos sino para el mundo entero.
Considero que se debería tener una comisión de médicos y psiquiatras eminentes, asesores apolíticos, que puedan seguir estos temas en cualquier democracia.
Las medidas que pueden surgir de estos desvaríos pueden ser espantosas.
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